martes, 25 de junio de 2013

Ejercicios de lectura y analisis para Docentes

TALLER PROCESOS ARGUMENTATIVOS Y LECTURA CRÍTICA

 

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Antes de empezar, conviene señalar que lo FUNDAMENTAL es garantizar la comprensión de las preguntas. Por ello, LEA COMPLETAMENTE TODO EL TALLER UNA O DOS VECES ANTES DE RESPONDERLO.

PROPÓSITOS:
1.        Evaluar las competencias básicas para iniciar el ciclo de Lectura Crítica.
2.        Reconocer estructuras argumentativas y procesos de argumentación.

Texto Desembocadura. Autor J.A.M.G.

Luego de leer cuidadosamente el texto dado, señale UNA única respuesta para cada una de las siguientes preguntas, y JUSTIFIQUE su respuesta mediante una MACROPROPOSICIÓN (idea general) tan clara y precisa como sea posible.
¡ATENCIÓN! Puede encontrar más de una respuesta correcta. Debe escoger LA MEJOR según el CONTEXTO del discurso leído.

1.        El texto escrito por J.A.M.G está dirigido a:
a.        Los pensadores, que tienen el poder de mitificar y desmitificar la realidad.
b.        Los temerosos, para que se atrevan a cambiar el mundo.
c.        Los valientes, para que no sean atrapados por el miedo.
d.        Los hombres del mañana, acechados por la incertidumbre.

JUSTIFICACIÓN: ________________________________________________________________________
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2.        J.A.M.G. entiende el miedo como:
a.        Una creación social para establecer el control entre los individuos.
b.        Una consecuencia inevitable del encuentro con lo desconocido.
c.        Una necesidad del hombre para reafirmarse y aprender a conocerse.
d.        Un obstáculo para el desarrollo individual y social.

JUSTIFICACIÓN: ________________________________________________________________________
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3.        Según su discurso, J.A.M.G. puede ser:
a.        Un artista
b.        Un joven solitario
c.        Un educador
d.        Un joven optimista

JUSTIFICACIÓN: ________________________________________________________________________
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4.        J.A.M.G. discreparía de la siguiente afirmación:
a.        Las grandes conquistas traen consigo dicha al igual que tristeza
b.        Es necesario vencer el miedo para construir una mejor sociedad
c.        La felicidad es el único camino hacia la libertad
d.        Para vencer el miedo es necesario vivir con pasión y compromiso

JUSTIFICACIÓN: ________________________________________________________________________
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5.        Formule la TESIS (proposición central) y los argumentos del discurso en mención.

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Desembocadura
J.A.M.G.
“De lo que tengo miedo es de tu miedo”
William Shakespeare


Parece ser que hoy en día es menester del hombre espantarse. Las amenazas pululan allí donde se posa la vista: un hombre sospechoso que avanza en dirección contraria de frente a nosotros, un ave atenta que revolotea en el cielo, una mariposa negra prendida a la pared del hogar, un callejón oscuro y fétido por el que cruza un gato, una conspiración perpetrada por míticas sectas, una profecía del final de la humanidad que salta entre causas y fechas… Todo nos huele a miedo. Pero es un aroma momentáneo. Al cabo de un rato desaparece y lo olvidamos, sólo para que estos espantos vuelvan a sorprendernos al momento de apagar la luz.

Sí. Nos huele a miedo. Es eso que ronda sobre nuestras cabezas, se posa en nuestros hombros y nos susurra cosas. Cosas horribles. Y ahora que estamos a punto de abalanzarnos sobre el mundo, con el equipaje y los recursos que hayamos podido reunir, los susurros se hacen más claros. Más fuertes.
Pero también tenemos esa otra sensación, que opaca cualquier temor que pueda acunarse en nuestro corazón: el entusiasmo. Ese “tener a los dioses en el pecho” que nos infla de un gas liviano y nos eleva, y nos dibuja una sonrisa de satisfacción en el rostro, propia de aquellos que saben que han hecho un buen trabajo.

Y es por esto que hoy es una celebración. Hoy el río que desciende de las montañas está a punto de llegar a la desembocadura. Las aguas dulces que nos mecieron hasta ahora llegarán al océano salado. La libertad trae consecuencias. Habrá que aprender a tragar algunos sorbos y avanzar hacia el horizonte, donde el sol poniente brilla y tiñe el futuro de atisbos dorados. La sal  sólo deberá importarnos en cuanto nos enseñe a mantener la boca cerrada, y a limpiárnosla cuando la abramos.

Quiero, antes que nada, que cada uno de nosotros mire a las montañas que arroparon el manantial del cual desembocamos. Ríos, miren y agradezcan a sus padres. Porque como la montaña, así ellos, a pesar de que ustedes se alejaban un poco más a medida que recorrían su flujo, estuvieron –y estarán, no lo dudo–  siempre atrás suyo,  cuidándolos, atentos.

Cada ser humano a nuestro alrededor es un espejo en el cual miramos, y aprendemos, decía mi abuelo. Gracias también a todos los maestros que estuvieron con nosotros, como los espejos más claros y transparentes de todos. El cariño que cada uno puso de manifiesto a su manera fue la forma de filtrar y destilar las impurezas con las que empezamos el recorrido. Por ellos nuestros espíritus son más puros. Estoy seguro de que nunca serán olvidados, porque, como diría Jules Renard, la punta de la rama acompaña un poco al pájaro que se va.

Finalmente, observémonos. Cada uno, un río. Unos más serenos, otros más estentóreos. Pero, bien o mal, confluimos juntos, y cada esencia nuestra se impregnó de la de los otros, y se diluyó en una mezcolanza a la que se suele referir comúnmente como “amigos”. Amigos, gracias por dejarme un pedazo de su alma.

¡Cuánto tiempo soñamos todos con este día, y ahora nuestros sentimientos nos juegan una mala pasada! Nos duele irnos, aún cuando el éxtasis que nos embarga por la emoción de una nueva aventura nos alienta.

Pero no le demos cabida al pesimismo, ni a las amarguras que arrastra consigo ese mañana incierto, porque ellos alimentan el miedo que no debe tener cabida en esta celebración. Miremos más bien con optimismo al futuro, y sepamos que el pasado estará siempre con nosotros, encarnado en experiencia, refugiado en la memoria.

Antes de acabar, mis amigos, quiero compartir con ustedes la que, creo, es nuestra misión –y disculparme, por supuesto. ¡Todo lo que les debo y no les dejo más que un deber!–: que ese menester que parece haberse aferrado con fuerza a la mente de la humanidad mengüe bajo nuestra labor. Que los futuros periodistas, abogados, politólogos y psicólogos construyan una sociedad donde no haya que pasarse al otro lado de la acera, porque los sospechosos no existen; donde los callejones oscuros dejen de atemorizar y las sectas secretas sean sólo una leyenda del pasado; que los biólogos den cuenta de la magnánima belleza de la mariposa negra y del ave que revolotea y rediman al pobre gato negro; que los físicos y los ingenieros modelen la utopía que lentamente y a paso constante irán alcanzando; y que los artistas vistan de colores e imágenes todos esos temores infundados, para que no se olviden.

Y para eso sólo es necesario ser feliz a cada instante, haciendo lo que se quiere, lo que apasiona. Muchachos: que el fantasma del miedo no sea más que una sábana blanca hondeando en lo alto, a cada paso firme de nuestra marcha por la vida.

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